Manolo Cadramon, barreirense delegado del Azkar Lugo, acudio a Libia para ofrecer una ponencia sobre el sistema de competicion en Espana.

El pais vivio con gran pasion su presencia
iago casal - BARREIROS.
Muchas veces el fútbol sala practicado en la provincia y en la comarca es más valorado fuera que dentro, a pesar de que en A Mariña se vive con una gran pasión. Esta situación la vivió el delegado del Azkar Lugo, el barreirense Manolo Cadramón, tras permanecer unos días en Libia como invitado en una serie de ponencias sobre el fútbol sala. Su experiencia fue tremendamente positiva al descubrir la intensidad con la que vive un país este deporte, ya que sus aficionados están completamente volcados con su selección, actual campeona de África. Su recorrido por el continente comenzó en Sudáfrica, donde pudo asistir a varios partidos de la selección española en el Mundial.
Posteriormente se trasladó a Libia, concretamente a Trípoli, donde impartió una ponencia en al ciudad deportiva de Arriadia sobre la estructura de competición del fútbol sala español, así como el uso de las nuevas tecnologías en los torneos oficiales. Esta no fue la única charla, ya que el presidente de la Federación de Fútbol Sala de Libia, Mohamed Al Sadi, es un auténtico apasionado de este deporte, además de ser sobrino del propio Gadafi, lo que le llevó a reunir a los más destacados entrenadores y dirigentes de clubs de fútbol sala de todo el mundo.
De hecho se programaron dos partidos entre la selección de Libia y un combinado de estrellas mundial. El trato recibido, además, no pudo ser más exquisito. «Yo aluciné desde el miércoles que llegué de Johannesburgo, donde ya me esperaban tres personas, justo a la salida del avión, con un ramo de flores. Cuando me di cuenta ya estaba en un coche oficial sin tener que pasar por los controles del aeropuerto», explicó Manolo Cadramón.
Allí el invitado se reunió con Pablo Prieto, anterior director deportivo del Azkar Lugo y actual seleccionador de Libia. A lo largo del día fueron llegando los seleccionadores de Rumanía y Brasil y los 12 jugadores que completaban la selección mundial que partió en un autobús hacia la ciudad de Mosrrata, situada a tres horas de Trípoli. «Era todo autopista, pero para llegar antes y demostrar que el presidente es todo un poder militar en el país nos acompañaban abriendo paso por la autopista tres coches con luces y sirenas delante, uno al lado y otro atrás. El autobús iba a una velocidad de vértigo», explicó Cadramón.
Part ido . El culmen a un día de cuento se vivió en el partido entre la selección de Libia y el combinado de estrellas internacionales.
«A la entrada de la ciudad se vivió toda una fiesta de gente tocando tambores y gaitas con el fuelle de piel de cabra, y todo un séquito de motos que nos acompañaron hasta la entrada del pabellón. Hora y media antes del partido ya había 3.500 personas en las gradas», indicó el delegado del Azkar.
Antes del partido Cadramón recibió un placa conmemorativa en el centro de la pista con una foto de Gadafi. El presidente de la Federación de fútbol sala de Libia realizó constantes preguntas al barreirense a lo largo del encuentro, empleando para ello un traductor. La pasión y la afición generada en los últimos años en el país es muy grande, a pesar de no contar con una Liga nacional.
Espectacular ambiente en las gradas para un deporte en crecimiento
Lo que más impactó a Manolo Cadramón de toda su estadía en Libia fue la intensidad con la que viven los aficionados el fútbol sala. El choque entre el combinado nacional y las estrellas internacionales finalizó 5-5 pero lo que es evidente es que en unos pocos años los resultados de los equipos africanos en los torneos internacionales van a ser muy buenos.
Esta realidad es muy positiva para el fútbol sala, que hasta hace unos años tan sólo tenía la referencia de España y Brasil.

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